Antes de una reunión comercial, casi todos hacemos lo mismo: buscamos a la empresa en Google y entramos a su sitio. Ese momento dura menos de diez segundos, y en esos diez segundos alguien decide si sigue leyendo o cierra la pestaña. Un sitio desactualizado, lento o que no explica bien a qué se dedica la empresa puede costar una reunión que ya estaba prácticamente ganada.

No hace falta un sitio enorme ni sofisticado. Hace falta uno que resuelva bien lo básico. Esto es lo que reviso primero cuando armamos o corregimos el sitio de un cliente.

1. Que se entienda a qué se dedica la empresa en cinco segundos

Lo primero que ve un visitante, el titular y la primera frase, debe responder qué hace la empresa y para quién, sin adjetivos vacíos ni frases genéricas tipo "soluciones innovadoras". Si alguien tiene que hacer scroll para entender el rubro de la empresa, ya se perdió una parte de la audiencia.

2. Datos de contacto reales y visibles

Un correo, un WhatsApp o un teléfono visibles, no escondidos en un formulario de tres pasos. Cuanto más fácil sea contactar, más consultas se reciben. Suena obvio, pero es uno de los errores más comunes en sitios corporativos.

3. Evidencia de que la empresa es real y tiene trayectoria

Logos de clientes, casos de éxito, cifras concretas o testimonios. No hace falta exagerar ni inventar números; mostrar con quién se ha trabajado genera más confianza que cualquier descripción de servicios.

4. Que funcione bien en el celular

Buena parte del tráfico a un sitio corporativo llega desde el teléfono, incluso en decisiones B2B. Un sitio que se ve mal o carga lento en móvil pierde visitas antes de que alguien alcance a leer una sola palabra.

5. Que cargue rápido

Cada segundo adicional de carga aumenta la probabilidad de que alguien se vaya. Imágenes pesadas sin optimizar son la causa más común, y también una de las más fáciles de corregir.

6. Un blog o sección de contenido activa

Un sitio que no se actualiza hace tiempo transmite lo mismo que una oficina con las luces apagadas: que ahí no hay nadie trabajando. Publicar contenido con cierta regularidad, además de ayudar al posicionamiento en Google, es la forma más simple de mostrar que la empresa está activa.

7. Textos y metadatos pensados para SEO

Un título y una descripción claros en cada página, pensados en lo que realmente busca un cliente potencial en Google, no solo en cómo la empresa se describe a sí misma internamente. Es una de las inversiones más rentables a mediano plazo, porque sigue trayendo visitas mucho después de publicado el contenido.

Este último punto lo desarrollamos con más detalle en nuestro artículo sobre cómo usar LinkedIn para posicionar tu marca, que junto con el sitio web y el blog forman una misma estrategia de presencia digital. Si quieres ver cómo trabajamos el contenido y el SEO del sitio, revisa nuestra página de Contenido & SEO.

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